Categoría: viajes
28 Noviembre 2009
La bajada no es ni mucho menos más fácil que la subida. Con las piernas ya algo tocadas y yo juraría que algo más de 40 grados iniciamos el descenso a Yougou Dougorou. Lo tomamos con calma y disfrutamos del grandioso paisaje mientras eliminamos todas las toxinas del mundo a base de sudar.


Las ruinas Tellem en este caso, al estar a baja altura, estan totalmente integradas en el pueblo Dogón y son utilizadas principalmente como monumentos funerarios.



La belleza del lugar es impresionante. La cortante de roca con las construcciones integradas y el pueblo abajo es flipante, nos refuerza en la idea de estar ante uno de los lugares más increibles del mundo. La sencilla arquitectura de barro no deja de asombrarnos por su simpleza y su armonia con el entorno.


El larguísimo paseo nos da la ocasión de disfrutar cada poco del musical saludo Dogón (parecido en el esquema al que se practica en Zanzibar y el muchos lugares del Africa) ya que Musa es una celebridad local y no hay adulto con el que se cruce que no le salude. Consiste en preguntar por cada miembro de la familia, el trabajo, la vida e invariablemente la respuesta será "Sewo" que significa bien, otra respuesta estaria mal vista. Al final todos terminamos diciendo sewo!
El saludo es algo así :
"¿Qué tal está tu padre?"
- Sewo.
- "¿Qué tal tu madre?
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu mujer ?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu otra mujer?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu hijo Mamadou?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu hija Aisha?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu rebaño de cabras?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu vaca?"
- "Sewo".
Cuando uno termina de preguntar hace una especie de Aaaaa y entonces se cambian los papeles y el preguntado pasa a ser el preguntador. Mola!


La caminata es mucho más larga de lo esperado y al final terminamos rogando por que aparezca Mathuren con el coche, con cierta impaciencia cuado vemos que se acerca por el horizonte el remate de todos los dias, la tormenta.
El sol se pone y el naranja inunda el cielo y los campos. Los colores explotan. Las mujeres acarrean leña, los hombres regresan al pueblo tras otro duro dia de trabajo en el campo. Es como volver a nuestros origenes. Quizás por eso el Pais Dogón se me queda enganchado en el corazón.


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22 Noviembre 2009

La noche fué movidita de nuevo. El tormentón nos impidió dormir en el tejado como estaba previsto y volvimos a las pequeñas tiendas de campaña. Yo no tuve mayor problema pero los que compartian tienda amanecieron algo espachurrados.
Las agujetas tras el treking del dia anterior hacian efecto y el madrugón junto con el flugal desayuno no ayudaba. Con todo conseguimos ponernos en marcha para iniciar la subida a los Yougas. Nuestro guia Musa, bastante acostumbrado a subir y bajar la falla, nos miraba con cierta sorna pero acomadaba el paso a nuestra cansina subida, al menos la mia, en la primera parte del trayecto.


Según subiamos, aunque el calor era tremendo ya a primera hora de la mañana, las piernas comenzaban a funcionar por el efecto del estimulo de los sentidos y el cansancio fue relegado por el placer de poder disfrutar de tan maravilloso lugar. El silencio, la belleza del paisaje y el aire puro nos ayudaba a seguir subiendo.
A medio altura en la falla encontramos el pueblo de Youga na, con sus baobabs sagrados, su casa de la palabra y sus casas de adobe y piedra perfectamente integradas e insertadas en la roca. Los campos de mijo y otros cereales estan abajo y sus habitantes suben y bajan todos los dias para cultivarlos. Los encontramos entregados a sus tareas diarias y , excepto los niños, no nos prestan demasiada atención. Musa que es bien conocido en estas tierras, intercambia saludos y la musicalidad de estos comienza a resonar en nuestros oidos.

Tras el pequeño descanso continuamos el ascenso en busca del Palacio del Rey Tellem. Trepamos entre rocas, cada vez más calientes por los pequeños senderos que trazaron en su dia los hombres pájaro y que los dogón han seguido utilizando. Llegamos a una pequeña terraza donde descansar y contemplar las ruinas del maravilloso palacio. Nos sobrecoge la visión de estos delicados restos de arquitectura de arcilla que tendrán al menos 8 siglos y que han sido respetados por los elementos al abrigo de la protectora falla. La altura del edificio principal será de alrededor de 3 pisos perfectamente encajados entre las rocas sedimentarias.



Lo increible del lugar nos deja a todos un tanto pensativos y reanudamos la marcha entre angostos parajes cada vez más escarpados. Me alegro de haber escogido a dos acompañantes (muchos son los que se ofrecen y hay que escoger) que nos ayuden a subir en algunos tramos complicados, ellos se ganan una propina y nosotros vamos acompañados por sus sonrisas y sus manos prontas a ayudar en algun salto o subida complicada. Los chavales son encantadores y tremendamente agiles, también pasan un buen rato viendo la torpeza de estos tubabus.




Cuando por fín llegamos arriba miramos atrás con pena por el increible paseo entre rocas que dejamos a nuestras espaldas, aun no hemos partido y ya me embarga el deseo de volver. Pronto la magnifica visión del cielo, las nubes y el valle que descansa a nuestros pies hacen que recupemos el sosiego y que nuestro espíritu se expanda. Me invade una sensación de plenitud y paz que formará parte del recuerdo. Una de esas imagenes a las que recurrir cuando todo parece tambalearse, cuando necesitas encontrar el equilibrio y la paz.



Caminamos un buen trecho por arriba de la falla, plana, sin vegetación, entre grandes formaciones rocosas de caprichosos tamaños y formas, solo apta para rebaños de cabras que cruzan de un lugar a otro buscando pastos, hasta que vamos a dar a la otra parte por donde descenderemos para ir a comer al pueblo de Youga Piri . El sol cae a plomo y en estos momentos debe de hacer unos 40 grados sin ningun tipo de sombra que nos cobije, nuestras reservas de agua están acabandose y necesitamos imperiosamente comer algo. Los refrescos calientes (no hay luz eléctrica) que nos ofrecen al llegar son uno de esos grandes placeres que solo aprecias en un momento como este. El cuscus con vegetales también nos sabe a gloria tras el esfuerzo físico realizado. Una vez recuperadas las energias y ya que no podemos salir hasta las 3 de la tarde que empiece a bajar el sol, cotilleamos un poco por el pueblo y una vez más nos llama la atención la decoración de la madera en los elementos más simples, como las puertas de los graneros, femeninos en este caso.



Los niños tambien nos ayudan a comprender y querer más esta tierra, al principio nos observan timidos, cohibidos y algo asustados pero, una vez roto el hielo mediante canciones y bromas, con gestos tratamos de comunicarnos y pasamos un buen rato antes de reanudar nuestro camino. Intercambiamos sonrisas por lapices de colores, cuadernos, caramelos y pelotas y una vez más tomamos conciencia de las grandes diferencias que hay en el mundo, reparamos en el poco valor que damos a lo que tenemos y nos prometemos que seguiremos trabajando para intentar cambiar algo las cosas.




(continuará)
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14 Noviembre 2009

Con la piernas algo temblorosas por la bajada y el corazón brincando mitad por la emoción del momento y mitad por la falta de forma, llegamos a Banani en el suelo de la falla. Nuestros porteadores-acompañantes que no han conseguido vendernos los sombreros de campesino dogón por falta de cintura, nos dejan.

Las tiendas de artesania abundan en este pueblo y un paseo por ellas se impone pero en el momento que llegamos, con la lengua fuera y bastante deshidratados, la sombra y las sillas de una terraza se nos hace bastante más apetecible.

Los Dogón son un pueblo muy creativo y les gusta rodearse de arte. Las puertas de algunas casas y graneros son muy bellas, con figuras, diseños y símbolos que hacen referencia a su mitología. Las mascaras tienen significados religiosos y rituales. La más conocida es la máscara Kanaga, que representa al pájaro del mismo nombre y se utiliza en los ritos funerarios. Los miembros de la sociedad Awa bailan con las máscaras en el tejado de la casa del muerto para conducir su alma a su descanso eterno, y al mismo tiempo para defender a los vivos del daño que pudiera hacerles.

Comemos con apetito el plato local (running chiken con verduras acompañado de cus cus, spaguetti o arroz) que será nuestra constante en la mayor parte del viaje y ya recuperados estamos mucho más abiertos para disfrutar de Banani y descubrir los restos de los poblados Tellem.


Los Tellem eran los originarios pobladores de la falla antes de que llegaran los Dogón en el siglo XI. Eran un pueblo pigmeo pacífico que vivian de la caza y la recolección y construian sus casas en altura para protegerse de los enemigos y los animales salvajes que abundaban por entonces en la zona.
Los "pequeños hombres rojos" también eran conocidos como los "hombres pajaros" y los Dogón pensaban que podian volar. Se supone que para acceder a sus viviendas utilizaban lianas hechas con corteza de baobab y una resina con la que se pegaban a la roca para ascender lentamente por la falla.



Las aldeas se suceden ordenadas y perfectamente fundidas con el terreno, preservadas durante siglos de las inclemencias por la roca y tambien por el pueblo Dogón que utilizan esas antiguas moradas para depositar a sus muertos. Mágico y poderoso lugar de impresionante belleza. Imprescindible.


Los niños en esta "fertil" Mali nos rodean y nos acompañan siempre. Preciosos niños africanos responsables y trabajadores con sus grandes sonrisas y sus brillantes y profundos ojos. Niños que cuidan de sus hermanos y del ganado, con grandes carencias, sin lugar a dudas, pero con la gran suerte de poder vivir en un lugar tan increiblemente bello una vida sencilla y natural.



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8 Noviembre 2009
Sangha es la principal población Dogón de la falla de Bandiagara, famosa por su gran mercado de los domingos (que no pudimos ver pues llegamos un jueves) por su peculiar arquitectura de adobe y piedra y por la casa de Barceló.

Venimos de Bandiagara atravesando la falla por arriba y en el camino nos cruzamos con niños pastoreando rebaños de cabras y como no, mujeres acarreando grandes recipientes para transportar agua para sus necesidades diarias. El agua no falta en esta zona, al menos en esta epoca del año, pero no siempre se encuentra cerca de los poblados y las mujeres siguen recorriendo kilometros a diario para acceder a ella.


El camino es complicado pues esta inundado por el tormentón que cayó por la noche y en muchos tramos tenemos que atravesar pequeños arroyos o grandes charcas entre las rocas. La pista esta inundada y la velocidad no supera los 40km/h pero estamos en buenas manos. Nuestro experto conductor Mathuren y Jacobo nos llevan como si fueramos huevos siempre con la musica de Salif Keita u otros músicos de Mali saliendo del cassette del 4x4. El camino es tan interesante y maravilloso como lo que se encuentra al final del mismo.


Musa, nuestro guia Dogón nos explica que Sangha está divida en dos barrios u Ogol, uno sobre la falla y otro ya bajando entre los campos de mijo. En el de arriba vive el Hogón, la principal autoridad espiritual Dogón, que curiosamente es su abuelo y tenemos la suerte de poder asistir a un intercambio de saludos y que nos permita fotografiarlo.


El Hogón es el intérprete y depositario de las creencias mitológicas y teológicas, ya que no hay textos escritos. Nunca puede abandonar el poblado, ni hacer ningún trabajo físico, ni tampoco caminar descalzo. No puede ser tocado, y jamás se lava porque cada noche la serpiente Lebe le lame el cuerpo transmitiéndole la fuerza de la vida. Vive solo en una casa especial mantenida a expensas del pueblo, sus esposas le atienden durante el dia pero debe de dormir solo. Las enseñas de su cargo son el báculo, a la vista del cual todos deben inclinarse silenciosos en señal de respeto, y la piedra que lleva alrededor de su cuello, que pasa de un Hogón a otro. Usa tunicas especiales que llevan sobre amplios pantalones y sandalia azules con conchas de caurí y un gorro cilíndrico rojo.


Entrañable el Hogón lleno de sabiduria y tradición que dirige el consejo de ancianos desde la Toguna, me hace pensar sobre las diferentes formas de gobierno que tenemos en el mundo. Sobre los pros y los contras de las mismas. Sobre si la democracia es más eficaz que el consejo de sabios y ancianos, en fin, prosigamos camino y tratemos de seguir aprendiendo.


Cuando abandonamos el Ogol del Hogón paseamos entre los omnipresentes campos de mijo, maiz y otros cereales donde se afanan los hombres y mujeres dogones para asegurar su subsistencia. Los baobabs sagrados se respetan y permanecen entre los cultivos.
Comenzamos el descenso de la falla y tenemos que pasar por el interior de una cueva. La cueva esta sabiamente utilizada como tienda de artesania local y nuestro gran sequito de curiosos nos abrasa intentando vendernos cualquier pieza, tambien varios se ofrecen como ayudantes para los más miedosos o torpes para darnos una mano en la bajada. Por si acaso y no sabiendo lo que nos espera yo reclamo la ayuda de uno de estos jóvenes que me cogerá de la mano en los momentos más dificiles (rocas humedas y resbaladizas, saltos grandes, etc) decisión de la que no me arrepentí posteriormente.

Al salir al otro lado la magnífica vista es abrumadora. Podemos contemplar la poderosa roca de la falla Dogón y abajo la gran llanura que nos conduce a Burkina Faso. El salto de agua es la salida de la falla del rio que vimos anteriormente y su flujo cambia en función de la abundancia de las lluvias y las estaciones.


La bajada es impresionante. Con escalones esculpidos en la roca en algunos tramos y senderos de cabras en otros, ayudados por nuestros amables porteadores (una buena propina les espera abajo) vamos bajando poco a poco de un nivel a otro mientras que nuestras rodillas van resintiendose. En la bajada descubrimos árboles y plantas que crecen en lugares increibles y a la vuelta de un recodo del camino la "casa de invierno" de Miquel Barceló, donde parece ser que el pintor pasa meses de invierno encerrado investigando con colores y texturas e impregnandose de la esencia Dogón. Creo que si yo pudiera pasar temporadas en este increible lugar también me inspiraria...


Tardamos 2 horas mas o menos en descender hasta Banani, en el suelo de la falla. Hace unos 35 grados a las sombra, vamos sudando y tratando de no apoyar las manos en la rocas al sol que arden con solo acercar la mano, intendo no resbalar en las zonas umbrias donde las rocas estan cubiertas de verdin. Zigzageamos por la falla disfrutando del mágnifico e impactante paisaje. Nos sentimos privilegiados por poder disfrutar del silencio y la majestuosidad de este paraje.




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28 Octubre 2009

La falla de Bandiagara, al sur del Sahel, separa la sabana con las planicies del rio Niger, en territorio de Mali. Es una fractura geológica de aproximadamente 250 km de largo por 400/600 metros de alto, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1989.
La visión de la falla es impresionante, nos marca la entrada a otro mundo, un mundo que ha permanecido practicamente inalterado por siglos.

En este paisaje de piedra y arena donde la vida parece imposible, se instalarón hace ya unos siglos las aldeas del País Dogón, colgadas al abrigo de este acantilado que les proporciona sombra, agua y refugio contra sus enemigos.

El pueblo dogón procede de las montañas Mandinga, en la frontera con Guinea, y su cultura es una de las más antiguas y singulares del planeta, basada en un animismo profundamente respetuoso con su medio natural. En el siglo XII, huyendo de los esclavistas musulmanes, se vieron obligados a emigrar e instalarse en los pies de la falla de Bandiagara. Cuando llegaron la falla ya estaba habitada por un pueblo pigmeo, los Tellem, que vivían en cuevas talladas en lo alto y a los que terminaron expulsando un siglo después a base de destruir su forma de vida. Pero ya hablaremos luego de los "hombres pájaro", los Tellem.


Los dogón son, ante todo, agricultores de mijo y herreros. Los dogones son conocidos especialmente por su mitología, sus danzas de máscaras, las esculturas en madera y su arquitectura.
Los pueblos estan construidos enteramente en adobe, aprovechando las rocas y la desigualdad del terreno, mimetizandose perfectamente con la falla. Sus caracteristicos graneros, masculinos o femeninos, con tejados cónicos de paja rompen las lineas rectas de la arquitectura dogón.

La mayoría de los dogones practican la religión animista, con la adoración al Dios Amma que creó el Sol, la Luna y las Estrellas, el espíritu ancestral Nommo, con sus festividades y la cosmología en torno a Sirius. Los Dogón honran a la tierra que les da la vida, los alimenta y los acoge después de la muerte. También al agua que la fecunda y a los rayos del sol que hacen madurar las cosechas. El culto a los muertos es un elemento esencial de la religión dogón. Durante sus ceremonias fúnebres las máscaras esculpidas por los danzantes cobran vida trasmitiendo de generación en generación los mitos esenciales.
Una minoría de los dogones son musulmanes, y algunos han sido convertidos al cristianismo por misioneros. Hoy en dia las tres religiones están presentes y se pueden observar sus edificios sagrados representativos a vista de pájaro.

La casa de la palabra o Toguna es uno de los lugares más importantes de cada pueblo Dogón. En ella se reune el consejo de ancianos, su peculiar parlamento. Es el lugar donde se discuten los problemas y se llega a un acuerdo.
Su voluminoso techo de ramas de mijo esta sostenido por pilares de piedra y gruesos troncos. La altura del techo es deliberadamente baja para que todos se mantengan relajados y mirando a los ojos del oponente. Si alguien se pone nervioso se dará en la cabeza al levantarse y no tendra otro remedio que relajarse y dialogar con calma sobre sus problemas. Es tambien un lugar de reunión, donde los hombres tras terminar sus tareas se sientan para hablar de sus cosas o contar historias de su riquísima tradición.


El pueblo de Songo es nuestro primer punto de encuentro con la cultura y el pueblo Dogón trás entrar en Mali y dencansar en el autentico y confortable Cheval Blanc de Bandiagara. Es un precioso pueblo conocido principalmente por su gruta de la circuncisión cubierta de pinturas. En esta gruta se realizan las ceremonias de iniciación de los niños entre siete y doce años de todas las aldeas de la región, su paso al mundo de los hombres y su integración en la sociedad. Según las creencias de los dogón, los recién nacidos poseen el embrión de dos almas y dos sexos; el hombre tiene su parte femenina situada en el prepucio y la masculinidad de la mujer está en el clítoris. Con la circuncisión y la escisión, hombre y mujer se convierten en adultos e iniciados.
Las mujeres y los niños que no estén circuncidados tienen prohibido subir a la gruta y ver las pinturas. Esto no aplica para los extranjeros, menos mal, pero si para todos los miembros del pueblo Dogón.


Tras subir unos metros entre las rocas llegamos a la gruta de la circuncisión. Me llama la atención que las coloristas pinturas, aparentemente rupestres, son recientes parece que acaban de ser pintadas en la roca. Nos explican que se repintan cada 3 años, cuando se produce la ceremonia de la circuncisión, pero siempre de la misma manera con lo que no se puede saber la antiguedad de las mismas, los viejos del lugar ya las vieron ahi. Nos cuentan que tienen cientos de años y que representan los totems de las familias de la localidad.
En una pequeña cueva en la roca se guardan los instrumentos musicales que se utilizan en la ceremonia de la circuncision. El sonido del sistro dogón esta destinado a agradar a las fuerzas del bien para alejar las fuerzas del mal y las influencias negativas o malignas.


Los simbolos son variados, desde animales protectores a máscaras rituales. Los colores vuelven a ser los mismos que vimos en la etnia Gourounsi pero el significado el ligeramente distinto. El blanco recuerda la carne y la felicidad, el rojo la sangre, y el negro los alimentos que están en el interior del cuerpo.
Tras ser circuncidados, a los 25 días, los niños tienen que demostrar su mejoría y para ello realizan una carrera desde un árbol situado en el valle hasta la loma de las pinturas. Los tres primeros en alcanzar el objetivo tienen que tocar, por orden de llegada, unos puntos rojos dibujados en la pared y, de esta manera, consiguen su correspondiente premio: el primero obtendrá para su familia sacos de arroz y mijo regalados por el poblado. El segundo puede escoger una muchacha soltera y al tercero le dan dos vacas.




Los niños, que esta vez no han podido acompañarnos en la visita a gruta, nos esperan abajo. Nos observan con curiosidad, tomando nota de nuestras vestimentas, complementos, actitudes, formas de andar... y como siempre yo me hago mil preguntas. Me pregunto si la fascinación que nosotros sentimos ante su forma de vida es reciproca, por que siempre deseamos lo que no tenemos. Tambien, en otro orden de pensamiento y viendo los panuelos de Dolce & Gabbana en sus preciosas cabezas, me pregunto por las consecuencias del turismo sobre las culturas ancestrales, sobre sus efectos, no se si positivos o negativos... muchas preguntas.
Pero dejemos las reflexiones para otros momentos y disfrutemos de la belleza de Songo y del pueblo Dogón.



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20 Septiembre 2009

Salimos de Ouaga en dirección a la frontera con Ghana hacia Tiébélé. Tiebele se encuenta a 165 km al sur pero tardamos mas de 5 horas en llegar, parando para comer en un pequeño hotel restaurante en un pueblo del camino.

Tiebele es la capital del Pais Gourounsi o Kassena en Burkina siendo Navrongo la capital del Pais Kassena en Ghana. Los Gourounsi, según la tradición oral son originarios del Sudán occidental. Su presencia en el territorio que ocupan actualmente es conocida desde el siglo XVI, gracias a las guerras que mantenían con diversos grupos Mossi que constantemente intentaban saquear los pueblos Gourounsi y hacían esclavos para su venta. Gracias a su resistencia feroz los antepasados Gourounsi escaparon de la dominación del reino Mossi.

La agricultura es la actividad más importante y el mijo, el sorgo y el ñame sus principales cultivos. Los campos de cada familia se encuentran cerca de los pueblos, en los alrededores de sus muros. Las mujeres cultivan sus propios huertos para vender sus frutos de sésamo y tabaco en los mercados locales y obtener recursos en dinero para la familia. Los hombres, durante la larga estación seca dedican parte de su tiempo a la caza. Esta actividad es además importante por formar parte de sus rituales, desde que alcanzan la edad en que pueden actuar recíprocamente con los espíritus que habitan el bosque.

En la sociedad Kassena tradicionalmente las decisiones importantes eran tomadas, no por el jefe local sino por el Consejo de Ancianos formado por los más viejos de cada uno de los linajes del pueblo. Los líderes religiosos mantienen actualmente algo de autoridad política, interviniendo en los ciclos agrícolas y en la parcelación de las tierras de cultivo.
Los Kassena creen en un creador supremo y un "altar" a este dios ocupa un lugar preferente en cada pueblo. El espiritu de este dios debe beneficiar a la comunidad y causar daño a sus enemigos. En cada casa familiar además hay un fetiche al que adorar, rezar y ofrecer sacrificios para la protección de los miembros de la familia.

En la entrada del Palacio de Tiebele (fotos 1 y 2) se encuentran un conjunto de piedras donde se celebran los grandes consejos. En ellas se sientan los jefes de las tribus de la región, siendo la más grande para el rey de Tiebele. Desde ahi el consejo de ancianos imparte justicia y vela por el orden y el equilibrio de toda la comunidad. Un guia local nos acompaña y nos irá enseñando los significados de cada una de las construcciones, los objetos y los simbolos que decoran las paredes.

Los Kassena son conocidos por la originalidad de sus construcciones fortificadas y la decoración de la arcilla. Las casas las construyen los hombres de la familia durante la estación seca, siguiendo complicados rituales para saber cual es la ubicación más favorable para los espiritus, y las decoran las mujeres utilizando plumas a modo de pincel.
Cada uno de los simbolos geométicos tienen un significado (cultivos, calabazas, patas de pollos, herramientas para el cultivo, el sol, la luna, las estrellas ...) y sirven para preservar las cosechas y sus familias asi como para recordar a los ancestros.



Tres son los colores dominantes: el negro, que obtienen aplastando carbon natural en agua; el blanco, símbolo de la belleza que obtienen del caolín; y el rojo símbolo de la fuerza.

Las formas de las casas describen a sus ocupantes. Las casas redondas con el techo de paja, llamadas dra, están reservadas a los jóvenes solteros hombres, no mujeres. Las casas rectangulares cubiertas con terraza, llamadas mangolo, son para las parejas jóvenes. Las casas en forma de ocho, llamadas di-nie la habitación principal y di-yuu la cocina interior, están ocupadas por ancianas y niños. Unidades de vivienda y graneros, están repartidos alrededor de un espacio central, llamado naboo, reservado al ganado.
Los techos planos de las casas rectangulares se utilizan tambien para dormir en verano (nosotros pudimos luego comprobarlo). A estos se accede por practicas escaleras de madera o escalores de adobe tallados en una esquina de la casa (abajo).
.

Una única puerta estrecha une este conjunto cerrado por fuera, lo que permite a los ocupantes resistir ante un asedio enemigo. Los pequeños muretes que hacen falta salvar para entrar dentro de los patios y dentro de las casas también protegen del viento, la lluvia, enemigos y de animales salvajes que de otra forma asaltarían a los habitantes.
Paseamos impresionados por la belleza de los patios, los enseres y los dibujos de los muros. Vemos por primera vez los redondos graneros, que con diferentes tipos de decoraciones están tan presentes en todas las diferentes etnias que visitaremos y de los que depende las subsistencia de todos estos pueblos. Una buena o una mala cosecha cambian sus vidas.




Los colores son impresionantes. Junto con el rojo, el blanco y el negro de las construcciones destaca el verde de los arboles y cultivos que nos rodean y el maravilloso multicolor de las vestimentas de los hombres y mujeres Gurunsi. Una fiesta para los ojos.


Las mujeres y los niños realizan las tareas diarias. Moler el mijo para hacer harina y encargarse de preparar comida para la alimentación de toda la familia. Escenas cotidianas que nos remiten a un tipo de vida muy lejana a la nuestra.



Mientras que mis compañeros de viaje visitan una de las casas familiares por dentro ( yo echo un vistazo y salgo por que siento cierta claustrofobia ante la falta de luz y ventilación) me invitan a sentarme fuera, observar sus tareas, intentar comunicarme y jugar con los ñiños.
Me encantá Tiébélé, su increible arquitectura que inspiro a grandes arquitectos como Le Corbusier, sus imnóticos dibujos geometricos, la sensualidad y armonia de las formas y agradezco haber podido visitar un lugar tan mágico y ancestral.


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13 Septiembre 2009
Dejamos Ghana sin gran pena. Estamos ansiosos por empezar el viaje real en el que recorreremos más de 3.000 km por pistas y carreteras africanas através de buena parte de Burkina Faso y un pedazo de Mali.

(Foto de Satelite de Africa del Oeste- NASA)
El vuelo desde Accra con Air Burkina no es directo y tenemos que aterrizar en Abidján (Costa de Marfil) antes de poder alcanzar nuestro destino, Ouagadougou. Llegamos agotados (madrugón 4 am de pie, desayuno, 1 hora de discusion en la recepción del Elmina por unas cuentas incomprensibles, 3 horas de coche a Accra, 2 horas de espera, 3 horas entre vuelos y escalas...) y nos sorprende lo relativamente fácil que son todos los formalismos de entrada en el pequeño aeropuerto de Ouaga... El visado de Burkina ha de ser gestionado a la entrada pero como es domingo y no esta el funcionario de inmigración nuestra agencia local, personalizada por el increiblemente resolutivo Malik, se queda con nuestros pasaportes. Ellos se encargaran de los tramites y nos los enviaran a donde estemos en 2 o 3 dias cuando el visado esté concedido... salimos del pequeño aeropuerto indocumentados pero felices y nos enfrentamos al increible calor que nos acompañará, cuando no llueva, durante gran parte de nuestro viaje.
La primera impresión es muy buena. La gente es amable, el sol brilla, la ciudad es pequeña y accesible y al ser domingo muestra su cara más tranquila. Ahora si nos sentimos en Africa!

Ouagadougou o Uagadugú en francés, es la capital de Burkina y también su principal ciudad donde viven alrededor de 1,2mm de personas. Fué fundada en el siglo XI y desde el XV se convirtió el la capital del imperio Mossi. Su reciente inversión en dos proyectos culturales panafricanos del este ( Salon Int. de Artesania y sobretodo el Festival de Cine y Televisión) ha hecho que la ciudad crezca. Aún asi no es más que una versión menos poblada, más tranquila y pacifica de cualquier ciudad africana. Edificios de poca altura (no vimos ninguno superior a los 4-5 pisos), comercio ambulante o pequeñas tiendas por todos los sitios, grandes avenidas repletas de trafico (curioso en Burkina y Mali que en su gran mayoria los coches, furgonetas y minibans son sustituidos en gran medida por motos, ciclomotores y bicicletas) y edificios gubernamentales de corte sovietico/chino que tanto han contribuido a afear tremendamente tantas ciudades africanas.

El hotel donde nos alojamos, Hotel Relax, nos da una gran lección de "relatividad". En esta primera ocasión nos parece algo cutre (moquetas en las habitaciones con más de 35 grados de temperatura, aires acondicionados que chorrean sobre la moqueta, camas que se hunden, agujeros en el techo del baño que dejan al aire una tuberias de dudoso aspecto, baja presión de agua en la ducha que impide ducharte, etc.) volveremos al final y nos parecerá bastante limpio y agradable, como volver a casa :-)
Burkina nos encanta y lo que vemos contrasta en parte con la información previa que llevamos de este maravilloso pais. Burkina junto con Mali forman parte de los 10 paises más pobres del mundo (también aqui comprobaremos no solo la relatividad sino también lo "erroneo" de los parametros que utilizamos para hacer estas estadísticas)

Burkina Faso formaba parte del Gran Imperio Mossi, uno de los más fuertes y antiguos reinos africanos. Durante siglos, en el territorio de Burkina Faso vivieron poblaciones seminómadas, dedicadas al pastoreo, procedentes del sur del Sahara, que se fueron asentando y se sedentarizaron. En 1896, Francia ocupó toda la región, y en 1919 se convirtió en colonia francesa con el nombre de Alto Volta. Obtuvo la Independencia en 1960. Años más tarde, en 1984, el país adoptó el nombre de Burkina Faso (Tierra de Dignidad).
Desde su Indepedencia, su historia se ha caracterizado por una serie de golpes militares. El más importante de estos fue en 1983, cuado el Capitán Thomás Sankara, anteriormente Ministro en sucesivos gobiernos militares, asumió el poder con la intención de dar un giro de 180º en la orientación política y económica del país. Cambió el nombre al país, de Alto Volta por Burkina Faso, como síntoma de sus aires nacionalistas.

País situado en pleno Sahel, su economía depende de las importaciones y exportaciones de mercancias transportadas por vía marítima hacia o desde Europa. En relación a los países vecinos de África del Oeste, Burkina Faso se ha mantenido como un país bastante rural, nada más un 18% vive en la ciudad, y el 82% están en el campo, en consecuencia, ofrece una fisonomía bastante diferente de los paises costeros.
Pero, en relación con los países del Sahel del norte, como Mali y Níger, en Burkina es notable el ascenso del urbanismo.

En Burkina Faso se encuentra todavía el África de los pueblos de las casas de adobe y sus fiestas tradicionales. Tiene más de 11 millones de habitantes, sobre un territorio que hace la mitad de Francia, no está superpoblado, tiene una densidad de población del 33% hab/km2.
La población de Burkina está formada por unas 60 etnias, la más importante es la Mossí , son 4'5 o 5 millones de personas, seguidos por los Peuls, Gourmantchés, Gourounsis, Sénoufos, Bobos, Lobis, etc.
El idioma oficial es el Francés, aunque investigaciones dicen que más del 70% de la población no lo habla, con lo que cada etnia habla su propio idioma. El mossi es de los más hablados junto con el dioula y el foulfoudé.


Tradicionalmente la agricultura es la actividad económica más importante de Burkina Faso, alimenta a más del 90% de su población y ocupa a más del 70% de su población activa. Agricultura de subsistencia, para atender tan solo las necesidades de su población. La mayor parte de sus tierras cultivadas están destinadas a la producción de cereales (maíz, sorgo, mijo...) .La agricultura de subsistencia se complementa con la mandioca, el arroz, el cacahuete, el arroz, el Karité y la caña de azúcar. Las exportaciones de algodón representan el principal ingreso, superando los productos de ganadería.
Para dar mayores posibilidades al desarrollo de su agricultura, las autoridades han empezado a estudiar los medios para reducir los inconvenientes de un clima árido, y de una zona geográfica (el sahel) víctima de la inestabilidad climática que abaten la región, provocando, a veces, fuertes precipitaciones o intensas sequías.
Últimamente, y gracias a la ayuda internacional, se han realizado la perforación de numerosos pozos, y la creación embalses para permitir grandes perímetros de irrigación y ampliar las zonas cultivables. Hasta ahora, nada más se cultiva el 10% del territorio, existen en Burkina muchas hectáreas propicias para la agricultura, como los valles fluviales, pero deshabitadas, para evitar las enfermedades.

La bella tierra roja arcillosa africana, tan díficil de trabajar, nos acompaña todo el viaje. Rojizas son las casas, hechas de adobe, rojo es el polvo que se mete por todos nuestros poros, rojas son las pistas del camino que recorremos con placer.
Los pequeños pueblecitos aislados entre si, rompen el rojo, verde y azul del camino y nos traen otros colores, aromas y sonidos. Paramos frecuentemente (practicamos el "piti-pis") y vamos tomando contactos parciales con los entrañables burkinos.


Los niños abundan por estas tierras y son uno de los bienes más preciados. Edu aporta el dato, la natalidad media en Burkina y creo que similar en Mali es de 6,7 niños mujer!!! Impresionante y real. Lo vemos, nos rodean, nos sonrien, nos tocan, nos gritan Masara en Burkina y Tubabu en Mali (hombre blanco), jugamos con ellos con los globlos y pelotas que llevamos, nos piden bombom o bidon (caramelos y botellas vacias de agua embotellada).
Preciosos niños de blancas y radiantes sonrisas. Maravillosos niños no siempre bien alimentados, con pequeñas y grandes enfermedades asociadas con la deficiente atención sanitaria pero con responsabilidades desde bien pequeños. Ellos cuidan de sus hermanos menores, realizan tareas domésticas, ayudan en el trabajo del campo y con los animales. Inteligentes y despiertos niños que en su gran mayoria no completan el ciclo más básico de educación elemental. Niños que saben compartir y dan valor a cualquier pequeña cosa. Niños que juegan en la calle, rodeados de otros niños, siempre acompañados, siempre en grupo. Ellos no padecen del mal del "hijo único" que asola nuestra sociedad occidental. Claros y oscuros entre diferentes grados de desarrollo.

Burkina nos atrapa. Fuera de los circuitos masivos de turismo, sin costa, sin petroleo, sin grandes reservas naturales, ni monumentos declarados patrimonio de la Humanidad... Pero conservando el lado más auténtico de Africa, el Africa de las diferentes etnias que conviven en paz, el Africa de los ritos ancestrales, el Africa de legendarias tradiciones, de la amabilidad y la autenticidad de sus gentes. De los pequeños pueblos, de la vida natural y tranquila donde la prisa no tiene lugar, del uso racional y respetuoso del entorno y los recursos naturales. Uno de los paises más pobres del mundo según nuestro parametros occidentales, si, sin duda hay mejoras básicas que son urgentes : la educación, la sanidad y el acceso al agua entre las más importantes pero con una gran riqueza en "humanidad". Ricos en valores morales, ricos en cultura oral y tradiciones, ricos en espiritu de lucha, capacidad de trabajo y sacrificio, ricos en tiempo para compartir con familia, amigos y vecinos. Esa otra riqueza que no se mide, que parece que no tiene valor.


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8 Septiembre 2009

Estando tan cerca, 1 hora de coche desde Elmina y unos 45 minutos desde Cape Coast, la visita a Kakum National Park era ineludible.
Kakum es una porción de bosque tropical lluvioso (algo menos de 140 millas cuadradas), inteligentemente preservado, dentro de un territorio donde esquilmaron totalmente la fauna y la flora en aras de los cultivos y la ganaderia (que no digo que no sea importante para los seres humanos pero quizas hubiera sido interesante que convivieran ambos...). Hace menos de 100 años esta zona de Ghana formaba parte de un inmenso bosque Tropical que se extendia por Guinea, através de Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil y Ghana. Hoy quedan solo unos pocos Parques Nacionales aislados.

Aunque se supone que hay más de 300 especies de aves diferentes, más de 500 de mariposas y algun que otro mamifero como primates y elefantes del bosque, no vimos ninguno. Las lluvias constantes en esta epoca del año, el corto recorrido visitable y lo denso de la vegetación lo hacen poco probable.

El acceso al recorrido del Canopy es bastante accesible, no hay practicamente que trepar, solo subir unos 400/500 metros por un camino de escalones hechos de rocas. El canopy son 7 puentes tendidos entre enormes árboles a una altura de entre 40 y 80 metros del suelo. Cada puente consiste en un tablon de madera para caminar en la base y una red de cuerdas donde agarrarse sujetos a los arboles por cables de acero.
La humedad es altísima y para completar, al poco de comenzar el recorrido empieza a llover, al principio suave luego nos empaparemos. Karim y Patricia que ya parecia poco convencidos con "el paseo entre las nubes" aceleran y los perdemos durante el resto del recorrido.

Edu, Victor y yo nos lo tomamos con calma, respiramos profundamente los aromas de frescor del bosque y nos llenamos de verde y agua. Yo disfruto de la inestabilidad de los puentes intentando ver el suelo lo que en algunos tramos es misión imposible. (Foto mia de abajo cortesia de Maiza)

Se nos hace corto pero cuando terminamos el ultimo puente llueve a morir. Hacemos un recorrido con guia a pie de una hora bajo la lluvia donde nos muestra los diferentes tipos de arboles y sus propiedades. Vemos preciosos arboles de Ebano, practicamente extinguidos por la sobreexplotación, Caoba, enormes Ceibas de 60 o 70 metros de altura y algunas más de 3 metros de diametro, Miombos y otros muchos generos y familias que mis escasos conocimientos de botanica no me permiten recordar.

Después del agradable paseo vamos a comer a un curioso lugar, Hans Cottage "Botel", con un atractivo restaurante encima de una laguna llena de cocodrilos... La cocina no esta mal (aunque fue el sitio donde probamos por primera vez el infame Kinki gracias a la curiosidad culinaria de Mr.Puig) y el sitio es de lo mas relajante (una vez comprobado que los cocodrilos no pueden escalar los pilones sobre los que se sujeta el edificio, jeje) con cantidad de pajaros anidando en los arboles a nuestro alrededor y vista preferente para seguir la evolución de los perezosos reptiles.

Humedo, verde y relajante dia en Ghana que nos ayuda a corregir parcialmente la imagen inicial. Y ahora empieza lo bueno, next stop Burkina Fasso.
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