La Coctelera

Categoría: viajes

29 Agosto 2010

Mali : Djenné (II)

 

 

 

El mercado de los lunes de Djenne es uno de los más coloristas y mágnificos de toda Africa. En él se pueden encontrar todo tipo de objetos, medicina tradicional, animales y alimentos... desde las chufas que se cultivan en ese lugar, pasando por jabón de karité y otros productos derivados de éste árbol. Todo tipo de frutas y verduras, especias, cacahuetes, pan, arroz, cabras y ovejas, pescados de rio ahumados o secos, ropas, calzado, utensilios de cocina, bicicletas, neumáticos y como no, vendedores de calabazas... cualquier cosa.

El tormenton de la noche anterior hace que esté todo terriblemente embarrado. Sin embargo, eso no es obstaculo para poner sus modestos puestecillos, vender y compar mercancias  y ganarse la vida antes de volver a sus pueblos de origen.

 

 

 

 

 

 

Al mercado viene gente de diversos puntos y diversias etnias. Los songhay, los pescadores bozo, los bambara, los peul, los marka. Tambien vemos a los legendarios tuaregs, los más hábiles mercaderes del continente. Los hombres azules, principes del desierto como tambien se les llama, siguen siendo en su mayoría nómadas pero muchos ya se han establecido en ciudades como Djenné o Tombuctú.

 

 

 

 

El bullicio es increible, los olores profundos, el colorido espléndido y la gente bellísima en sus hermosas tunicas y vestidos. Todo un despertar para los sentidos. Nos movemos con cuidado para no resbalar entre el barro, acercandonos a todos los puestos, comiendo alguna cosa, oliendo todo y mirando con curiosidad. Todo un privilegio pasear por esta hermosa ciudad de Mali. Como el turismo es escaso (gracias a los cielos!) despertamos la misma curiosidad nosotros en ellos que ellos en nosotros. Los niños se nos acercan, nos observan,  nos sonrien, nos hablan, nos tocan... adoro a los niños africanos. Pura esencia de Africa, donde la gente tiene tiempo para mirar a los demás, para interesarse por ellos, para charlar, para la familia, para los amigos, para sentarse en la calle  y ver pasar la vida. 

 

 

 

 

 

 

Después de comer en el restaurante del hotel Djenné Djenno (muy recomendable si te quedas en la ciudad a dormir) nos despedimos con pena de esta fascinante ciudad de adobe para retomar los caminos malienses y volver a Mopti.  La última sorpresa que nos depara la ciudad es la aparición de nuestro amigo Yusef, mudo de nacimiento e increiblemente listo y buen negociador, que parece haberse teletransportado desde Mopti en busqueda de turistas para hacer business. Increibles los chavales, como toda la gente que nos cruzamos en este viaje, cariñosos, optimistas, honestos, alegres buscavidas.

 

 

 

 

Maravilloso Mali, increible gran país. Facinante Djenné os digo adios por el momento pero estoy segura de que volveré. Inshalá!

 

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28 Agosto 2010

Mali : Djenné

 

Mucho tiempo sin bloggear... demasiado. Tantos temas de los que hablar... poco a poco.

Empezemos por lo que nunca termine, ese increible viaje por Burkina y Mali del pasado año. Nos habiamos quedado en la pinaza, llegando a Djenné tras una noche de pesadilla y un amanecer magnífico.  Jacob nos avisa de que llegamos a destino, estamos ansiosos. El viaje por el Niger ha sido inolvidable, lleno de color y de experiencias pero ya tenemos ganas de pisar tierra y pasear por la mitica Djenné.

 

 

 

Djenné esta aislada por carretera, al encontrarse en el delta interior del Niger y el Bani, solo puedes acceder en pinaza o através de un pintoresco y antiguo transbordador que puede llevar un par de vehiculos por vez y pasa el dia de un lado a otro llevando gente, enseres y coches a una velocidad lenta y cansina que hace que a veces se organicen largas colas al sol.

Nosotros lo utilizaremos al caer la tarde, cuando salgamos de Djenné para regresar a Mopti pero ahora llegamos en la pinaza donde nos recibe feliz de vernos (y mas nosotros de encontrarle) el simpatico Mathuren y el coche con el que tantos km recorrimos.

 

 

 

Djenné se haya en la zona central de Mali y junto con Mopti y Tombuctú fue una de la capitales del  fastuoso Imperio de Mali (1235-1546) y posteriormente del Imperio Songhay. La ciudad fue fundada en el siglo IX y alcanzo su apogeo como enclave religioso y comercial entre los siglos XIV y XVI.

La arquitectura de adobe de Djenné te transporta a la edad media. La belleza de sus calles estrechas y sus casas de barro hace que nos olvidemos de que en la ciudad no hay canalización, caminas entre el barro y tienes que ir atento de por donde pisas. Al pisar Djenné te transportas inmediatamente a un tiempo lejano, siglos atrás, donde se vivia de otra manera y las prioriodades eran otras.

Barro en el suelo y barro en los edificios, conviertiendose estos en una maravillosa prolongacion del suelo hacia el cielo. Variedad de tonos marrones interrumpidas por los increibles colores que visten sus habitantes.

 

 

 

 

El refinamiento y la técnica arquitéctonica con el que los habitantes de Djenné levantaron la ciudad fue inspiración en su epoca para otras ciudades de la antiguedad y sigue estando plenamente presente en la ciudad en el siglo XXI. Protegida por sus espesas murrallas y reparada por sus habitantes todos los años tras las crecidas del rio y las lluvias torrenciales, Djenné es una de las ciudades más hermosas de Africa Occidental.

 

 

 

 

Aparte de la impresionante mezquita, destaca también la Maison Malga (en el barrio de Algasbah), de estilo tuceler (tekrur), la casa coránica (en estilo sudanés marroquí), el antiguo palacio marroquí, la antigua escuela coránica y la casa del explorador francés René Caillé, entre otras.

 

 

 

Pero el edificio principal de Djenné, alrededor del cual se arraciman todas las casas de adobe y Patrimonio de La Humanidad por la Unesco, es la Gran Mezquita de Djenné.  Se trata del mayor edificio sagrado hecho de adobe del mundo y está considerado la cumbre de la arquitectura sudanesa-saheliana.

La primera mezquita fue contruida entre los años 1180 y 1330. Esta mezquita estuvo en pie unos 600 años hasta que se derrumbo debido a la erosión y la lluvia. En 1896 se construyo la segunda mezquita sobre los restos de la primera en base a los planos antiguos aunque algo más austera y posteriormente en 1909 se erigió la tercera, que permanece hoy en dia, siguiendo el diseño original.

Cuando llegamos, estaba en plena reparación, aunque este hecho no ensombrecia la belleza de la impresionante construcción.

 

 

 

 

Como se puede leer en los carteles, el culto en la mezquita se mantiene y esta prohibida la entrada a los no musulmanes. Lo que si que nadie nos pudo prohibir es rodearla por su contorno, flipando con la pureza de las lineas y subir a una terraza de una casa cercana (a cambio de una propina para el propietario) y disfrutar de la contemplación de la mezquita y de su celebre mercado de los lunes desde lo alto.

La portada está decorada con tres torres de once metros de altura rematadas cada una por un huevo de avestruz. La fachada muestra numerosas vigas de madera cuyo fin es, además de decorativo, el de servir de andamio para realizar las tareas de restauración que tienen lugar una vez al año.

Después de la estación de las lluvias, los edificios de adobe de Djenné sufren el deterioro de sus paredes y techumbres debido a las violentas precipitaciones. En esa época, todos los habitantes de Djenné se congregan cada año en la plaza del pueblo para organizar las tareas de restauración de la Gran Mezquita.

Solo cuando han terminado de restaurar la gran mezquita pueden dedicarse a hacer lo propio con sus casas, la escuela y el resto de edificios públicos. Todo un ejemplo de compromiso y amor por su cultura.

 

 

 

 

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21 Diciembre 2009

Mali : de Mopti a Djenné (II)

 

Nos cruzamos con innumerables barcas de pescadores que echan sus pequeñas redes al rio. Jacobo las observa y  para a una de ellas para comprar el pescado, recien salido del rio, que comeremos en la cena. Tiene una pinta fantástica.

Empieza a caer la tarde y la idea es navegar hasta llegar a una aldea o algun sitio tranquilo para acampar. Montaremos las tiendas de campaña y un buen fuego para cocinar en medio de la nada. Nos seduce la idea de poder pasar la noche bajo las estrellas en medio del desierto a la orilla del rio y poder disfrutar del silencio  y, sin ningún tipo de contaminación lumínica , observar el firmamento.

 

 

 

La tarde transcurre con calma, viendo pasar el rio Niger desde la pinaza. Las pequeñas aldeas y sus gentes dan color y vida al arido Sahel. Las nubes empiezan a llegar y de tanto en tanto tapan el sol dándonos momentos de respiro tras el intenso calor del dia.  Las mujeres lavan ropa en el rio y los niños juegan y nos saludan al pasar.

 

 

 

El cielo va cubriendose poco a poco y a lo lejos comenzamos a observar una tormenta. En un primer momento parece muy lejana y no le damos importancia. Poco a poco vemos que se acerca , los tonos del cielo van cambiando hasta ofrecernos una increible sinfonia de colores. Los pastores se apresuran guiando al ganado de vuelta a las aldeas y nosotros ingenuos disfrutamos del momento sin darnos cuenta la que se nos viene encima.

 

 

Mientras, los hombres y mujeres de las aldeas van terminando el trabajo del dia y se relajan bañandose en la orilla. Los colores del atardecer con la tormenta son mágnificos. Tenemos el sol a la espalda y la tormenta de cara.  Ahora si que nos damos cuenta de que viene hacia nosotros y vemos caras de preocupación en Jacobo y la tripulación  que buscan un lugar adecuado para acampar y esperar a que escampe.

 

 

Al final tormenta se nos viene encima y no tenemos tiempo de buscar un lugar apropiado, solo podemos llevar la pinaza a la orilla e intentar amarrarla. Yo insisto en que mejor que nos pille la tormenta en tierra que en la pinaza y que, por mucho que llueva las tiendas de campaña han de aguantar, pero el resto dice que no, que no hay manera de montarlas y que mejor quedarse en la pinaza... en buena hora!

Empezamos a sentir el vendaval que precede a la tormenta y nos acojonamos cuando vemos que, a la tormenta de agua la antecede una enorme nube naranja, una tormenta de arena impresionante. El cielo se vuelve negro. El viento arrecia, formando remolinos de arena. Los capotes de lluvia que nos hemos puesto hacen efecto vela y comienzan a romperse. La tormenta de arena nos alcanza. La cámara de Edu es la primera en caer. No hay forma de taparse ojos, nariz y boca y aunque lo intentamos comemos arena como unos campeones. Pasamos unos increibles y largos minutos tratando de hacernos una bola y dejar la menor superficie a merced de la tormenta. La arena comienza a irse y llega el viento y el agua.

Los chicos de la tripulación piden ayuda, no pueden seguir sujetando la pinaza solos. Edu y Victor como unos campeones salen a tirar de la cuerda para que no nos vayamos al medio del rio, en algunas zonas hay rocas y podriamos encallar. Los minutos corren y estamos todos empapados, los de fuera por que aguantan a cuerpo gentil y los de dentro que nos afanamos a bajar las esteras e intentar poner todo sobre las mesas o en algun lugar que no chorree el agua.

Finalmente el viento para y consiguen amarrar bien la barca. Entran todos y cerramos todas las esteras para tratar que caiga la menor agua posible dentro. En ese momento hacemos balance. Cámaras empapadas, la de Edu rota, ropa por todos los lados chorreando barro y agua,  caras y pelos naranjas de la mezcla de agua y arena, colchonetas empapadas, pies y zapatos mojados,  agua por todos los lados... La verdad que con todo el momento resulta de los más cómico y nos reimos Fuera sigue lloviendo a cantaros. Dentro no se ve un carajo...

 

 

 

 

La noche ha caido, encienden alguna lampara de queroseno y buscamos entre los restos las linternas como locos. Todos estamos humedos, con frio y bastante incómodos pues cualquier sitio para sentarse esta mojado, además al estar encerrados en la humedad los olores del barco empiezan a aflorar. Tambien aparecen algunas criaturas que habian permanecido escondidas en la sombras que no hacen que la situación mejore . Aguantamos como podemos hasta que viene la cena (no sabemos ni como pero se han apañado para cocer un cus cus y el pescado en la pequeña cocinita de atras del barco). Esta increiblemente picante y así vamos entrando en calor. Fuera sigue lloviendo y no hay nada que hacer. No podemos acampar  luego tendremos que apañarnos para hacer habitable la pinaza para poder dormir.

Yo soy medio claustrofóbica y la idea no me seduce nada de nada pero no nos queda otra. Quitamos las maderas que hacian de bancos y de mesas y nos ponen en el suelo los colchones y las mosquiteras para cada colchón que antes estaban en el techo de la barca (mojados, si) y nos disponemos a intentar dormir. Victor y Patricia en la popa, Karim y yo en el medio (las cabezas pegadas de los 4) y Eduardo sobre unas tablas en la proa, Jacobo y el resto de los chicos en los pocos lugares que quedan medio cubiertos todos apretujados. Victor, con toda su buena intención, saca unas laminas de térmicas/aislantes de papel de aluminio. En buena hora!. Aislar no es que aislen mucho, pues se mueven y se arrugan costantemente, pero el ruido en brutal. Cada mínimo movimiento es un ruido como de envolver bocadillos que hace aun más surrealista la situación. El suelo del barco tiene forma cóncava que hace que te muevas todo el rato hacia el centro y cada movimiento es un ruido y la mosquitera que se sale... además me estoy meando y quiero fumar pero es imposible de todo punto moverme... Karim duerme como un tronco en un agujero entre el colchón (que suerte tengo de tener un hijo tan todoterreno) y yo trato de no moverme. Eduardo ronca en la proa. El no moverse tampoco es bueno, la cucarachas aprovechan para inspeccionar... Que nochecita!

Afortunadamente todo pasa y todo llega. Cuando Eduardo comienza a moverse yo veo el cielo abierto y como puedo llego hasta el. En su zona se puede salir al exterior.  Que momentazo! baño, piti, complicidad. Solo con poder movernos ya somos felices, además, al poco comienza a amanecer y es como si fuera el amanecer del primer dia.  La sensación es increible. Trás la claustrofobia y la oscuridad llega la luz y la inmensidad.  Uno de los momentos más bellos de mi vida.

 

 

 

 

El rio es una balsa, no queda nada de la furia de las horas anteriores. El cielo esta tranquilo con jirones de nubes en el horizonte. Los reflejos de la luz sobre el agua son increibles. El amanecer espectacular.

 

 

 

Pasamos una hora embobados viendo salir y subir el sol. Nuestras caras reflejan la nochecita del demonio que hemos pasado pero la paz y la belleza del momento nos iluminan. Abrimos todo para que corra el aire y colocamos como podemos "el mobiiliario". La pinaza funciona y proseguimos el viaje hasta Djene. Nos quedan un par de horas para llegar, el calor del sol nos calienta y los malos momentos se evaporan con las risas de las anédotas vividas.

 

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8 Diciembre 2009

Mali : De Mopti a Djenné

 

Tras la experiencia del paseo por Mopti necesitamos un pequeño descanso,  la piscina del pequeño hotel donde nos alojamos servirá, aunque el calor es tan intenso que el agua esta caliente!.

El hotel " Y'a pas de problème" es modesto y bastante básico pero tras las tiendas de campaña y los baños comunitarios supone todo un lujo . Además tiene una maravillosa terraza  en la azotea desde la que se contemplan los planos tejados de toda la ciudad, se come bastante bien, hay buen ambiente y todo tipo de bebidas. Alli se juntan muchisimos viajeros de todo el planeta, como llevamos varios dias sin ver prácticamente a ningun turista hasta esto supone algo interesante.

 

 

 

 

Por la tarde, antes de visitar la mezquita, pasamos por uno de los trámites más flipantes de todo el viaje. Resulta que para moverte por la región de Mopti necesitas un visado especial, no vale con el visado del pais que ya tramitamos en la frontera con Burkina Faso, necesitas otro. Vamos a la oficina de inmigración pues y tras esperar más de 30 minutos para que acuda el funcionario, estaba durmiendo la siesta, nos hace presentarnos de uno en uno y nos sienta en un banco corrido frente a el  en un pequeño y abarrotado despacho.

Nos mira de uno en uno comprobando las fotos y despues con una parsimonia como nunca habia visto antes y una delicadeza de neurocirujano en plena extirpación de un tumor cerebral, uno a uno va mojando el sello en el tampón, apretando bien para que no falte tinta en ningun punto y minuciosamente, buscando la pagina del pasaporte libre, lo cuadra perfectamente con cada uno de los angulos. Así hasta completar los cinco pasaportes...

Nosotros intentamos contener la risa unos y la paciencia otros. Terminada esta operación y con la tinta ya seca, vuelve a empezar con ellos rellenando a mano, con caligrafia minuciosa e impecable, los nombres de a quien se concede el visado y otros detalles. Lo mismo hace en un maravilloso libro de registro manual donde nuestros nombres, direcciones, nacionalidades y profesiones quedan reflejados para siempre en el amarillento papel.

Cuando llevamos ya media hora alli y pensamos que ya está terminada la operación visado, vuelve a buscar otro sello, redondo este, y vuelve a comenzar con toda la operación de nuevo... Mira que he pasado fronteras freaks en mi vida pero como esta nunca. Guardaré el pasaporte con su bello visado de Mopti como un tesoro.

No puede inmortalizar el momento en imagenes pues olvidé cargar la bateria de la cámara pero ese funcionario y el momento permaneceran siempre en mi memoria.  :-)

 

 

Descansamos bien y, como todos los dias, nos levantamos al amanecer para aprovechar la jornada. Hacemos mochila para una noche y dos dias y nos dirigimos a la pinaza que nos llevará a Djenné tras un dia de navegación por el Niger.

La pinaza nos parece amplia y cómoda en un primer momento (je,je). Llevamos una tripulación de 4 personas, 4 chicos silenciosos y discretos,  que se encargaran de la navegación y tambien de preparnos las comidas durante la travesia.

Abandonamos el barullo de Mopti (primeras fotos) y nos adentramos en el rio que poco a poco se va volviendo mas ancho pero sin variar su color marrón/dorado tan característico. Poco a poco nos vamos relajando y disfrutamos de la quietud del paisaje que, según nos alejamos de Mopti, se vuelve más despoblado y desértico.

 

 

Los primeros pueblos nómadas o semi-nomadas peuls se recortan en las orillas. Los Peul, tambien llamados Fulani, son el pueblo nómada mas grande del mundo. Viven en torno al Sahel y repartidos entre varios paises : Mali, Guinea, Camerún, Senegal, Niger, Burkina Faso, Mauritania, Sierra Leona, etc.

Sus origenes no estan claros pero debido a sus caracteristicas físicas ( piel caoba claro, complexión espigada, la nariz recta o aguileña , ojos almendrados, etc) se considera un pueblo mestizo que pudo tener su origen en el Nilo, el el Cáucaso o en Yemen...

Los primeros datos acerca de los fulani se remontan al siglo IX, donde vivían entre la curva del río Níger y la cuenca del Volta Negro. A principios del siglo XII, a causa de la presión islámica (religión que entonces rechazaban) huyeron hacia distintas zonas, dispersándose así por todo África occidental. Finalmente entre los siglos XV y XVII prácticamente la mayoria de los Peuls se convirtieron al Islam, siendo la primera etnia del Sahel en hacerlo.

El Mali viven principalmente en el delta interior del Niger en el area de Mopti y se dedican al pastoreo y al intercambio de sus productos lacteos por frutas y especies. La riqueza de un Peul se basa en el número de cabeza de ganado que posean.

 

 

 

Descendemos en uno de los poblados Peul semi-nomadas para visitar su aldea y conocer su forma de vida. Se aprecia a primera vista que no tienen mucho contacto exterior  ya que los niños, aunque nos rodean rapidamente se muestran tensos y temerosos. La pobreza se palpa, la mujeres se afanan en lavar ropa y enseres en el rio pero la arena del desierto se posa en todo. Los niños nos acompañan y se nos cuelgan de las manos mientras que visitamos su pobre aldea. Nos gustaria poder contribuir en algo para mejorar su forma de vida pero eso esta lamentablemente fuera de nuestro alcance, nos sentimos incómodos y  volvemos pronto a la pinaza con una sensación agridulce.

 

 

 

En el pueblo solo vemos mujeres y niños: Los hombres estan fuera con el ganado, reunidos para ver pasar el tiempo.

 

 

Además de los Peul en estas tierras tambien viven los Bozo.  Se les considera como los habitante más antiguos de las llanuras comprendidas entre los rios Níger y Bani. Hace unos 900 nació la ciudad de Djene, creada por comerciantes de otros pueblos a los que autorizaron a levantar este enclave comercial en su territorio. Con el tiempo, esta ciudad se convertiría en la ciudad más importante del pais Bozo. La sociedad Bozo es una sociedad patriarcal. Los hombres solteros viven en viviendas especiales de solteros y los matrimonios viven con la familia del marido.

Los Bozo son un pueblo de pescadores y sus capturas anuales constituyen uno de los productos principales de las exportaciones de Malí. Como actividad secundaria trabajan la tierra, cultivando arroz, mijo, cacahuete, cebollas, pimientos y gran variedad de frutas y verduras para el consumo familiar. Muchas mujeres cultivan tabaco que venden en los mercados locales.

Seguimos camino y disfrutamos de la austeridad del desierto y de la intensa luz sobre el Niger. Tenemos horas por delante y las empleamos de forma variada. Bebemos, leemos, comemos, hacemos fotos, subimos al techo, bajamos, paseamos por los escasos metros de pasarela de la pinaza, jugamos, cantamos (Karim y Edu incluso se emocionan con Linkin Park :-) )

 

 

 

 

 

Maravilloso e inolvidable viaje.

(Continuará)

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5 Diciembre 2009

Mali : Mopti a orillas del Niger

 

 

 

 

Partimos por la mañana, dejando atrás el mágico País Dogón y viajamos hasta Mopti en las orillas del rio Niger. La entrada en la ciudad de Mopti supone un shock bestial para nuestros sentidos.

Tras la paz  y serenidad de los últimos dias nos damos de bruces con la bulliciosa y aguda actividad de una ciudad africana fluvial. Tráfico intenso de camiones sobrecargados, autobuses de linea, coches, motos, bicis, burros. Ruido de los muchos talleres de repación de las pinazas (flipante el proceso de producción en cadena) . Penetrantes olores del pescado secado al sol y otros muchos aromáticos productos a la venta en el mercado. Barro en el suelo y calor intenso. Colores billantes y luz cegadora.

 

 

 

 

 

Nos tenemos que sentar en la terraza del bar Bozo con vistas al rio y tratar de asimilar con calma el salto temporal que hemos dado. Repuestos en unos minutos, el caos y la vida de la ciudad nos invita a movernos y a observar todo lo que alli ocurre. Gente que va y viene, gente que compra y vende. Mezcla de etnias, coloridas vestimentas.  Miseria, pobreza y trabajajo duro por doquier. Pero también explosión de vida y vitalidad desbordante.

 

  

 

 

La ciudad de Mopti se encuentra en la confluencia de dos rios, el Niger y su principal afluente el Bani, y esta formada por tres islas unidas por diques.  La escasez de tierra, al estar rodeada de agua, hace que la construcción y la densidad de población por metro cuadrado sea mucho más elevada que en el resto de las ciudades de Mali.

 

 

  

El rio Niger es el tercero más largo de Africa, tras el Nilo y el Congo, nace en Guinea Conakry y tras atravesar Mali, Niger y Benin, desemboca en Nigeria en el Golfo de Guinea. El Niger es navegable hasta Bamako, lo que lo convierte en la principal vía de comunicación, transporte y comercio entre los países de la zona.

Junto al rio se observa una frenética actividad de botes cargados de pilas de mercancias listas para distribuirse por los pueblos de pescadores que se asientan en las orillas. Es constante el ir y venir de pinazas con gentes y productos para vender en los mercados. Desde Mopti parte  barcos hacia Tombuctú, Gao y Djené. 

 

 

 

En las orillas del rio la gente espera, se relaciona, comercia, vive. En él se bañan, lavan a los animales, navegan, pescan, beben, lavan ropa, lavan hasta motos.  Mopti esta definitivamente viva, late y vibra con cada pulsación del Niger.

 

 

 

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28 Noviembre 2009

Mali : País Dogón - Treking Youga na - Youga Piri - Yougou Dougorou (II)

 

La bajada no es ni mucho menos más fácil que la subida. Con las piernas ya algo tocadas y yo juraría que algo más de 40 grados iniciamos el descenso a Yougou Dougorou. Lo tomamos con calma y disfrutamos del grandioso paisaje mientras eliminamos todas las toxinas del mundo a base de sudar.

 

 

Las ruinas Tellem en este caso, al estar a baja altura,  estan totalmente integradas en el pueblo Dogón y son utilizadas principalmente como monumentos funerarios.

 

 

 

La belleza del lugar es impresionante. La cortante de roca con las construcciones integradas y el pueblo abajo es flipante, nos refuerza en la idea de estar ante uno de los lugares más increibles del mundo. La sencilla arquitectura de barro no deja de asombrarnos por su simpleza y su armonia con el entorno.

 

 

 

 

El larguísimo paseo nos da la ocasión de disfrutar cada poco del musical saludo Dogón (parecido en el esquema al que se practica en Zanzibar y el muchos lugares del Africa) ya que Musa es una celebridad local y no hay adulto con el que se cruce que no le salude. Consiste en preguntar por cada miembro de la familia, el trabajo, la vida e invariablemente la respuesta será "Sewo" que significa bien, otra respuesta estaria mal vista. Al final todos terminamos diciendo sewo!

El saludo es algo así :

 "¿Qué tal está tu padre?"
-  Sewo.
- "¿Qué tal tu madre?
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu mujer ?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu otra mujer?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu hijo Mamadou?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu hija Aisha?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu rebaño de cabras?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu vaca?"
- "Sewo".

Cuando uno termina de preguntar hace una especie de Aaaaa y entonces se cambian los papeles y el preguntado pasa a ser el preguntador. Mola!

 

 

 

 

La caminata es mucho más larga de lo esperado y al final terminamos rogando por que aparezca Mathuren con el coche, con cierta impaciencia cuado vemos que se acerca por el horizonte el remate de todos los dias, la tormenta. 

El sol se pone y el naranja inunda el cielo y los campos. Los colores explotan. Las mujeres acarrean leña, los hombres regresan al pueblo tras otro duro dia de trabajo en el campo. Es como volver a nuestros origenes. Quizás por eso el Pais Dogón se me queda enganchado en el corazón.

 

 

 

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22 Noviembre 2009

Mali : País Dogón - Treking Youga na - Youga Piri - Yougou Dougorou

 

 

 

La noche fué movidita de nuevo. El tormentón nos impidió dormir en el tejado como estaba previsto y volvimos a las pequeñas tiendas de campaña. Yo no tuve mayor problema pero los que compartian tienda amanecieron algo espachurrados.

Las agujetas tras el treking del dia anterior hacian efecto y el madrugón junto con el flugal desayuno no ayudaba. Con todo conseguimos ponernos en marcha para iniciar la subida a los Yougas. Nuestro guia Musa, bastante acostumbrado a subir y bajar la falla, nos miraba con cierta sorna pero acomadaba el paso a nuestra cansina subida, al menos la mia, en la primera parte del trayecto.

 

 

Según subiamos, aunque el calor era tremendo ya a primera hora de la mañana, las piernas comenzaban a funcionar por el efecto del estimulo de los sentidos y el cansancio fue relegado por el placer de poder disfrutar de tan maravilloso lugar. El silencio, la belleza del paisaje y  el aire puro nos ayudaba a seguir subiendo.

A medio altura en la falla encontramos el pueblo de Youga na, con sus baobabs sagrados, su casa de la palabra y sus casas de adobe y piedra perfectamente integradas e insertadas en la roca. Los campos de mijo y otros cereales estan abajo  y sus habitantes suben y bajan todos los dias para cultivarlos. Los encontramos entregados a sus tareas diarias y , excepto los niños, no nos prestan demasiada atención. Musa que es bien conocido en estas tierras, intercambia saludos y la musicalidad de estos comienza a resonar en nuestros oidos.

 

 

 

Tras el pequeño descanso continuamos el ascenso en busca del Palacio del Rey Tellem. Trepamos entre rocas, cada vez más calientes por los pequeños senderos que trazaron en su dia los hombres pájaro y que los dogón han seguido utilizando. Llegamos a una pequeña terraza donde descansar y contemplar las ruinas del maravilloso palacio. Nos sobrecoge la visión de estos delicados restos de arquitectura de arcilla que tendrán al menos 8 siglos y que han sido respetados por los elementos al abrigo de la protectora falla. La altura del edificio principal será de alrededor de 3 pisos perfectamente encajados entre las rocas sedimentarias.  

 

 

 

 

 

Lo increible del lugar nos deja a todos un tanto pensativos y reanudamos la marcha entre angostos parajes cada vez más escarpados. Me alegro de haber escogido a dos acompañantes (muchos son los que se ofrecen y hay que escoger) que nos ayuden a subir en algunos tramos complicados, ellos se ganan una propina y nosotros vamos acompañados por sus sonrisas y sus manos prontas a ayudar en algun salto o subida complicada. Los chavales son encantadores y tremendamente agiles, también pasan un buen rato viendo la torpeza de estos tubabus.

 

 

 

Cuando por fín llegamos arriba miramos atrás con pena por el increible paseo entre rocas que dejamos a nuestras espaldas, aun no hemos partido y ya me embarga el deseo de volver. Pronto la magnifica visión del cielo, las nubes y el valle que descansa a nuestros pies hacen que recupemos el sosiego y que nuestro espíritu se expanda. Me invade una sensación de plenitud y paz que formará parte del recuerdo. Una de esas imagenes a las que recurrir cuando todo parece tambalearse, cuando necesitas encontrar el equilibrio y la paz.

 

 

Caminamos un buen trecho por arriba de la falla, plana, sin vegetación, entre grandes formaciones rocosas de caprichosos tamaños y formas, solo apta para rebaños de cabras que cruzan de un lugar a otro buscando pastos, hasta que vamos a dar a la otra parte por donde descenderemos para ir a comer al pueblo de Youga Piri . El sol cae a plomo y en estos momentos debe de hacer unos 40 grados sin ningun tipo de sombra que nos cobije, nuestras reservas de agua están acabandose y necesitamos imperiosamente comer algo. Los refrescos calientes (no hay luz eléctrica) que nos ofrecen al llegar son uno de esos grandes placeres que solo aprecias en un momento como este. El cuscus con vegetales también nos sabe a gloria tras el esfuerzo físico realizado. Una vez recuperadas las energias y ya que no podemos salir hasta las 3 de la tarde que empiece a bajar el sol, cotilleamos un poco por el pueblo y una vez más nos llama la atención la decoración de la madera en los elementos más simples, como las puertas de los graneros, femeninos en este caso.

 

 

 

Los niños tambien nos ayudan a comprender y querer más esta tierra, al principio nos observan timidos, cohibidos y algo asustados pero, una vez roto el hielo mediante canciones y bromas, con gestos tratamos de comunicarnos y pasamos un buen rato antes de reanudar nuestro camino. Intercambiamos sonrisas por lapices de colores, cuadernos, caramelos y pelotas y una vez más tomamos conciencia de las grandes diferencias que hay en el mundo,  reparamos en el poco valor que damos a lo que tenemos y nos prometemos que seguiremos trabajando para intentar cambiar algo las cosas.

 

 

 

(continuará)

 

 

 

 

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14 Noviembre 2009

Mali : País Dogón - Banani

 

Con la piernas algo temblorosas por la bajada y el corazón brincando  mitad por la emoción del momento y mitad por la falta de forma, llegamos a Banani en el suelo de la falla. Nuestros porteadores-acompañantes que no han conseguido vendernos los sombreros de campesino dogón por falta de cintura, nos dejan.

 

 

 

 

Las tiendas de artesania abundan en este pueblo y un paseo por ellas se impone pero en el momento que llegamos, con la lengua fuera y bastante deshidratados,  la sombra y las sillas de una terraza se nos hace bastante más apetecible.

 

 

 

 

Los Dogón son un pueblo muy creativo y les gusta rodearse de arte. Las puertas de algunas casas y graneros son muy bellas, con figuras, diseños y símbolos que hacen referencia a su mitología. Las mascaras tienen  significados religiosos y rituales. La más conocida es la máscara Kanaga, que representa al pájaro del mismo nombre  y se utiliza en los ritos funerarios. Los miembros de la sociedad Awa bailan con las máscaras en el tejado de la casa del muerto para conducir su alma a su descanso eterno, y al mismo tiempo para defender a los vivos del daño que pudiera hacerles.

 

  

Comemos con apetito el plato local (running chiken con verduras acompañado de cus cus, spaguetti o arroz) que será nuestra constante en la mayor parte del viaje y ya recuperados estamos mucho más abiertos para disfrutar de Banani y descubrir los restos de los poblados Tellem.

 

 

 

 

Los Tellem eran los originarios pobladores de la falla antes de que llegaran los Dogón en el siglo XI. Eran un pueblo pigmeo pacífico que vivian de la caza y la recolección y construian sus casas en altura para protegerse de los enemigos y los animales salvajes que abundaban por entonces en la zona.

Los "pequeños hombres rojos" también eran conocidos como los "hombres pajaros" y los Dogón pensaban que podian volar. Se supone que para acceder a sus viviendas utilizaban lianas hechas con corteza de baobab y una resina con la que se pegaban a la roca para ascender lentamente por la falla.

 

 

 

 

Las aldeas se suceden ordenadas y perfectamente fundidas con el terreno, preservadas durante siglos de las inclemencias por la roca y tambien por el pueblo Dogón que utilizan esas antiguas moradas para depositar a sus muertos. Mágico y poderoso lugar de impresionante belleza. Imprescindible.

 

 

 

Los niños en esta "fertil" Mali nos rodean y nos acompañan siempre. Preciosos niños africanos responsables y trabajadores con sus grandes sonrisas y sus brillantes y profundos ojos. Niños que cuidan de sus hermanos y del ganado, con grandes carencias, sin lugar a dudas, pero con la gran suerte de poder vivir en un lugar tan increiblemente bello una vida sencilla y natural.

 

 

 

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