La Coctelera

Ngorongoro Conservation Area (III)

Excepto los Rinos que no se dejan ver gracias al efecto gafe de quien yo me se, en el crater vemos una gran variedad de animales y la mayoria en grandes cantidades. Uno de los mas abundantes... el hombre.

Nos incomoda. Que le vamos a hacer. Tras los dias en los parques del Sur sin cruzarnos practicamente con ningun vehiculo, la concentración de visitantes dentro del crater nos llama la atención y hace que el maravilloso entorno pierda algo de encanto.

Si esto fuera posible... Fliplamos cuando nos acercamos a la laguna de los Flamencos. La explosión de rosas y azules nos deja sin aliento. La laguna rica en sal y pequeños crustaceos hace que algunas veces se congregen bandadas de más de un millón de ejemplares.

La hora de la comida no carece de emoción, en la zona habilitada para ello al lado del lago, la única en la que puedes bajar del vehiculo en todo el crater, una bandada de aves carroñeras sobrevuelan en circulos bajos la zona y se tiran en picado para robar la comida a los incautos visitantes (Karim come hecho una bola, no se si le preocupa más un eventual picotazo de las aves o que le levanten el bocata...). Que tela! Descansamos unos minutos antes de iniciar el camino a Serengeti.

Nos despiden unos apetitosos (jeje) y simpaticos facocheros, bastante menos timidos aqui que en el Sur, que nos miran curiosos antes de cruzar el camino. Con sus enormes cabezas, sus colitas erectas cuando corren asustados, sus pequeños ojillos y sus comillos resultan de lo más gracioso.

Salimos del crater y tenemos por delante al menos 3 horas de camino de tierra para llegar a nuestro campamento de Serengeti. El paisaje es precioso y cambiante. Los alrededores del Ngorongoro son tierra de Masais y los vemos acompañando sus grandes rebaños de ganado o bien en sus poblados a la espera de turistas. Los Masai han descubierto la forma de rentabilizar su exótico aspecto y forma de vida, bien pidiendo entrada y propinas para las visitas organizadas a sus poblados, bien empleandose como askaris (vigilantes) en un monton de hoteles y parques nacionales alrededor de Kenia y Tanzania o bien vendiendo su artesania a precios flipantes a los visitantes... Lo que tiene la globalización....

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