La Coctelera

Zanzibar : sus gentes

 

Sí,  la historia de Zanzibar es apasionate. Sí, su ciudad de Piedra es Patrimonio de la Humanidad. Sí,  sus playas son paridisíacas pero nada de esto es lo mejor de la isla de las especias. Lo mas increible son sus gentes.

 

Su atractiva mezcla de etnias pone de manifiesto su intenso pasado.  La mezcla bantú-persa-árabe  dío origen a la cultura Swahili, palabra árabe que significa, "las personas de la costa". Mientras que la lengua, el Ki-Swahili es hablada en la actualidad por más de 90 millones de persona,  solo alrededor de 1,3 millones de personas son pertenecientes a la etnia Swahili.

 

 

Los más puros representantes de la etnia Swahili se encuentran en Lamu en Kenia y por supuesto en Zanzibar. Dentro de Zanzibar en la aislada isla de Tumbatu,  situada al noroeste de la isla principal, habita la más pura etnia swahili. Es la isla donde moran sus dioses y no dejan que ningún extraño desembarque en sus playas, menos si es evidente, si es blanco. Siguen viviendo como en el siglo XI, hasta donde yo se aún sin electricidad y manteniendo estrictamente los prinicipios del Islam. Cuando vivia por allí, intenté sin descanso visitar la isla pero ningun pescador nunca quiso llevarnos.

 

 

Los habitantes originales de  Zanzibar son hospitalarios, simpaticos, tranquilos y respetuosos. Las islas (Zanzibar, Pemba y Mafia)  permanecieron practicamente cerradas  a cualquier influencia extranjera hasta hace escasos 20-25 años. Ultimamente, multitud de gente del continente, emigra a Zanzibar en busca de trabajo relacionado con su incipiente turismo. Eso esta provocando problemas de adaptación hoy en dia. Si ocurre algún robo los Zanzibaries siempre dirán "eso aqui no ocurre, es gente de Dar es Salaam" ( y en muchos casos así es). También con la gente del exterior entraron tanto las drogas duras como el alcohol que tanto daño hacen en sociedades en vias de desarrollo. Otro problema es el turismo, que muchas veces no respeta costumbres ancestrales y arrasa tratando de imponer las  propias.

 

El último y pintoresco fenómeno es la migración masiva y estacional de etnias de origen nilótico como los Masai  que han descubierto que sus peculiaridades pueden ser economicamente rentables y se desplazan en epocas turisticas a numerosos puntos de Kenia y Tanzania relacionados con el turismo.

 

 

En Zanzibar aparecierón hace poco más de 6 años y ahora comienzan a ser multitud en las playas. Se contratan principalmente como Askaris (vigilantes) como entretenimiento para los turistas o vendiendo artesania propia. No se mezclan con los locales, y aunque muchos entienden y hablan swahili, se comunican en su propia lengua el maa y se mantienen aislados solo relacionandose entre su propio clan. Con los beneficios, cuando llega la estación de las lluvias,  vuelven al interior de Tanzania y siguen haciendo crecer sus rebaños.

 

 

Lógicamente los Zanzibaris no están nada contentos con esta situación ya que se ven desplazados en su propia tierra, pierden puestos de trabajo en manos de "extranjeros" y además los visitantes se llevan una imagen distorsionada de los habitantes de estas tierras.

 

De cualquier manera son gente maravillosa.  Tremendamente sociables, curiosos, con ganas de reir y conversar siempre. Llenos de vida y de color, como nos transmiten sus vestimentas ya sean los maravillosos kangas tradicionales o las adaptaciones de las vestimentas occidentales. Siempre las deslumbrantes y blancas sonrisas a punto.

 

 

Geniales Zanzibaries.

 

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