
La falla de Bandiagara, al sur del Sahel, separa la sabana con las planicies del rio Niger, en territorio de Mali. Es una fractura geológica de aproximadamente 250 km de largo por 400/600 metros de alto, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1989.
La visión de la falla es impresionante, nos marca la entrada a otro mundo, un mundo que ha permanecido practicamente inalterado por siglos.

En este paisaje de piedra y arena donde la vida parece imposible, se instalarón hace ya unos siglos las aldeas del País Dogón, colgadas al abrigo de este acantilado que les proporciona sombra, agua y refugio contra sus enemigos.

El pueblo dogón procede de las montañas Mandinga, en la frontera con Guinea, y su cultura es una de las más antiguas y singulares del planeta, basada en un animismo profundamente respetuoso con su medio natural. En el siglo XII, huyendo de los esclavistas musulmanes, se vieron obligados a emigrar e instalarse en los pies de la falla de Bandiagara. Cuando llegaron la falla ya estaba habitada por un pueblo pigmeo, los Tellem, que vivían en cuevas talladas en lo alto y a los que terminaron expulsando un siglo después a base de destruir su forma de vida. Pero ya hablaremos luego de los "hombres pájaro", los Tellem.


Los dogón son, ante todo, agricultores de mijo y herreros. Los dogones son conocidos especialmente por su mitología, sus danzas de máscaras, las esculturas en madera y su arquitectura.
Los pueblos estan construidos enteramente en adobe, aprovechando las rocas y la desigualdad del terreno, mimetizandose perfectamente con la falla. Sus caracteristicos graneros, masculinos o femeninos, con tejados cónicos de paja rompen las lineas rectas de la arquitectura dogón.

La mayoría de los dogones practican la religión animista, con la adoración al Dios Amma que creó el Sol, la Luna y las Estrellas, el espíritu ancestral Nommo, con sus festividades y la cosmología en torno a Sirius. Los Dogón honran a la tierra que les da la vida, los alimenta y los acoge después de la muerte. También al agua que la fecunda y a los rayos del sol que hacen madurar las cosechas. El culto a los muertos es un elemento esencial de la religión dogón. Durante sus ceremonias fúnebres las máscaras esculpidas por los danzantes cobran vida trasmitiendo de generación en generación los mitos esenciales.
Una minoría de los dogones son musulmanes, y algunos han sido convertidos al cristianismo por misioneros. Hoy en dia las tres religiones están presentes y se pueden observar sus edificios sagrados representativos a vista de pájaro.

La casa de la palabra o Toguna es uno de los lugares más importantes de cada pueblo Dogón. En ella se reune el consejo de ancianos, su peculiar parlamento. Es el lugar donde se discuten los problemas y se llega a un acuerdo.
Su voluminoso techo de ramas de mijo esta sostenido por pilares de piedra y gruesos troncos. La altura del techo es deliberadamente baja para que todos se mantengan relajados y mirando a los ojos del oponente. Si alguien se pone nervioso se dará en la cabeza al levantarse y no tendra otro remedio que relajarse y dialogar con calma sobre sus problemas. Es tambien un lugar de reunión, donde los hombres tras terminar sus tareas se sientan para hablar de sus cosas o contar historias de su riquísima tradición.


El pueblo de Songo es nuestro primer punto de encuentro con la cultura y el pueblo Dogón trás entrar en Mali y dencansar en el autentico y confortable Cheval Blanc de Bandiagara. Es un precioso pueblo conocido principalmente por su gruta de la circuncisión cubierta de pinturas. En esta gruta se realizan las ceremonias de iniciación de los niños entre siete y doce años de todas las aldeas de la región, su paso al mundo de los hombres y su integración en la sociedad. Según las creencias de los dogón, los recién nacidos poseen el embrión de dos almas y dos sexos; el hombre tiene su parte femenina situada en el prepucio y la masculinidad de la mujer está en el clítoris. Con la circuncisión y la escisión, hombre y mujer se convierten en adultos e iniciados.
Las mujeres y los niños que no estén circuncidados tienen prohibido subir a la gruta y ver las pinturas. Esto no aplica para los extranjeros, menos mal, pero si para todos los miembros del pueblo Dogón.


Tras subir unos metros entre las rocas llegamos a la gruta de la circuncisión. Me llama la atención que las coloristas pinturas, aparentemente rupestres, son recientes parece que acaban de ser pintadas en la roca. Nos explican que se repintan cada 3 años, cuando se produce la ceremonia de la circuncisión, pero siempre de la misma manera con lo que no se puede saber la antiguedad de las mismas, los viejos del lugar ya las vieron ahi. Nos cuentan que tienen cientos de años y que representan los totems de las familias de la localidad.
En una pequeña cueva en la roca se guardan los instrumentos musicales que se utilizan en la ceremonia de la circuncision. El sonido del sistro dogón esta destinado a agradar a las fuerzas del bien para alejar las fuerzas del mal y las influencias negativas o malignas.


Los simbolos son variados, desde animales protectores a máscaras rituales. Los colores vuelven a ser los mismos que vimos en la etnia Gourounsi pero el significado el ligeramente distinto. El blanco recuerda la carne y la felicidad, el rojo la sangre, y el negro los alimentos que están en el interior del cuerpo.
Tras ser circuncidados, a los 25 días, los niños tienen que demostrar su mejoría y para ello realizan una carrera desde un árbol situado en el valle hasta la loma de las pinturas. Los tres primeros en alcanzar el objetivo tienen que tocar, por orden de llegada, unos puntos rojos dibujados en la pared y, de esta manera, consiguen su correspondiente premio: el primero obtendrá para su familia sacos de arroz y mijo regalados por el poblado. El segundo puede escoger una muchacha soltera y al tercero le dan dos vacas.




Los niños, que esta vez no han podido acompañarnos en la visita a gruta, nos esperan abajo. Nos observan con curiosidad, tomando nota de nuestras vestimentas, complementos, actitudes, formas de andar... y como siempre yo me hago mil preguntas. Me pregunto si la fascinación que nosotros sentimos ante su forma de vida es reciproca, por que siempre deseamos lo que no tenemos. Tambien, en otro orden de pensamiento y viendo los panuelos de Dolce & Gabbana en sus preciosas cabezas, me pregunto por las consecuencias del turismo sobre las culturas ancestrales, sobre sus efectos, no se si positivos o negativos... muchas preguntas.
Pero dejemos las reflexiones para otros momentos y disfrutemos de la belleza de Songo y del pueblo Dogón.




4 comentarios
lasrecetasdeteresa
28 oct 2009 | 08:00 PMQue maravilla que pinturas y que paisajes, la verdad es que gracias a ti y a Charlitox, parece que he estado en estos países que nunca iré. Gracias por compartir estas maravillas. Besitos
lafullpicture
29 oct 2009 | 03:55 PMGracias Teresa, yo te doy imagenes maravillosas y tu me das platos esquisitos. Ambos son alimentos para el espiritu. Un beso.
Edu
3 nov 2009 | 10:07 PM
impresionante lugar al igual que tus fotos y post... y tus preguntas de cuidado!!
lafullpicture
8 nov 2009 | 05:24 PMEdu, welcome back! maravilloso viaje, vive Dios!