La Coctelera

Mali : País Dogón - Sangha

 

Sangha es la principal población Dogón de la falla de Bandiagara, famosa por su gran mercado de los domingos (que no pudimos ver pues llegamos un jueves) por su peculiar arquitectura de adobe y piedra y por la casa de Barceló.

 

 

 

Venimos de Bandiagara atravesando la falla por arriba y en el camino nos cruzamos con niños pastoreando rebaños de cabras  y como no, mujeres acarreando grandes recipientes para transportar agua para sus necesidades diarias. El agua no falta en esta zona, al menos en esta epoca del año, pero no siempre se encuentra cerca de los poblados y las mujeres siguen recorriendo kilometros a diario para acceder a ella.

 

 

El camino es complicado pues esta inundado por el tormentón que cayó por la noche y en muchos tramos tenemos que atravesar pequeños arroyos o grandes charcas entre las rocas. La pista esta inundada y la velocidad no supera los 40km/h pero estamos en buenas manos. Nuestro experto conductor Mathuren y Jacobo nos llevan como si fueramos huevos siempre con la musica de Salif Keita u otros músicos de Mali saliendo del cassette del 4x4. El camino es tan interesante y maravilloso como lo que se encuentra al final del mismo.

 

 

 

 

Musa, nuestro guia Dogón nos explica que Sangha está divida en dos barrios u Ogol, uno sobre la falla y otro ya bajando entre los campos de mijo. En el de arriba vive el Hogón, la principal autoridad espiritual Dogón, que curiosamente es su abuelo y tenemos la suerte de poder asistir a un intercambio de saludos y que nos permita fotografiarlo.

 

 

 

 

El Hogón es el intérprete y depositario de las creencias mitológicas y teológicas, ya que no hay textos escritos. Nunca puede abandonar el poblado, ni hacer ningún trabajo físico, ni tampoco caminar descalzo. No puede ser tocado, y jamás se lava porque cada noche la serpiente Lebe le lame el cuerpo transmitiéndole la fuerza de la vida. Vive solo en una casa especial mantenida a expensas del pueblo, sus esposas le atienden durante el dia pero debe de dormir solo. Las enseñas de su cargo son el báculo, a la vista del cual todos deben inclinarse silenciosos en señal de respeto, y la piedra que lleva alrededor de su cuello, que pasa de un Hogón a otro. Usa tunicas especiales que llevan sobre amplios pantalones y sandalia azules con conchas de caurí y un gorro cilíndrico rojo.

 

 

 

 

 

Entrañable el Hogón lleno de sabiduria y tradición que dirige el consejo de ancianos desde la Toguna, me hace pensar sobre las diferentes formas de gobierno que tenemos en el mundo. Sobre los pros y los contras de las mismas. Sobre si la democracia es más eficaz que el consejo de sabios y ancianos, en fin, prosigamos camino y tratemos de seguir aprendiendo.

 

 

Cuando abandonamos el Ogol del Hogón paseamos entre los omnipresentes campos de mijo, maiz  y otros cereales donde se afanan los hombres y mujeres dogones para asegurar su subsistencia. Los baobabs sagrados se respetan y permanecen entre los cultivos.

Comenzamos el descenso de la falla y tenemos que pasar por el interior de una cueva. La cueva esta sabiamente utilizada como tienda de artesania local y nuestro gran sequito de curiosos nos abrasa intentando vendernos cualquier pieza, tambien varios se ofrecen como ayudantes para los más miedosos o torpes para darnos una mano en la bajada. Por si acaso y no sabiendo lo que nos espera yo reclamo la ayuda de uno de estos jóvenes que me cogerá de la mano en los momentos más dificiles (rocas humedas y resbaladizas, saltos grandes, etc) decisión de la que no me arrepentí posteriormente.

 

 

Al salir al otro lado la magnífica vista es abrumadora. Podemos contemplar la poderosa roca de la falla Dogón y abajo la gran llanura que nos conduce a Burkina Faso. El salto de agua es la salida de la falla del rio que vimos anteriormente y su flujo cambia en función de la abundancia de las lluvias y las estaciones.

 

 

 

 

La bajada es impresionante. Con escalones esculpidos en la roca en algunos tramos y senderos de cabras en otros, ayudados por nuestros amables porteadores (una buena propina les espera abajo) vamos bajando poco a poco de un nivel a otro mientras que nuestras rodillas van resintiendose. En la  bajada descubrimos árboles  y plantas que crecen en lugares increibles y a la vuelta de un recodo del camino la "casa de invierno" de  Miquel Barceló, donde parece ser que el pintor pasa meses de invierno encerrado investigando con colores y texturas e impregnandose de la esencia Dogón. Creo que si yo pudiera pasar temporadas en este increible lugar también me inspiraria...

 

 

Tardamos 2 horas mas o menos en descender hasta Banani, en el suelo de la falla. Hace  unos 35 grados a las sombra, vamos sudando y tratando de no apoyar las manos en la rocas al sol que arden con solo acercar la  mano, intendo no resbalar en las zonas umbrias donde las rocas estan cubiertas de verdin. Zigzageamos por la falla disfrutando del mágnifico e impactante paisaje. Nos sentimos privilegiados por poder disfrutar del silencio y la majestuosidad de este paraje.

 

 

 

 

2 comentarios

  • que buen dia! que paliza!

  • Bueno si nos diésemos cuenta cuando abrimos el grifo y derrochamos el agua,y estas mujeres tiene que hacerse kilómetros para traerla, y eso que se ve que hay mucha agua pero claro sin canalizar.
    Bueno el lugar sin palabras, y sus gentes. Un viaje precioso, y sin contaminación. Gracias por compartir. Besitos

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