
Con la piernas algo temblorosas por la bajada y el corazón brincando mitad por la emoción del momento y mitad por la falta de forma, llegamos a Banani en el suelo de la falla. Nuestros porteadores-acompañantes que no han conseguido vendernos los sombreros de campesino dogón por falta de cintura, nos dejan.

Las tiendas de artesania abundan en este pueblo y un paseo por ellas se impone pero en el momento que llegamos, con la lengua fuera y bastante deshidratados, la sombra y las sillas de una terraza se nos hace bastante más apetecible.

Los Dogón son un pueblo muy creativo y les gusta rodearse de arte. Las puertas de algunas casas y graneros son muy bellas, con figuras, diseños y símbolos que hacen referencia a su mitología. Las mascaras tienen significados religiosos y rituales. La más conocida es la máscara Kanaga, que representa al pájaro del mismo nombre y se utiliza en los ritos funerarios. Los miembros de la sociedad Awa bailan con las máscaras en el tejado de la casa del muerto para conducir su alma a su descanso eterno, y al mismo tiempo para defender a los vivos del daño que pudiera hacerles.

Comemos con apetito el plato local (running chiken con verduras acompañado de cus cus, spaguetti o arroz) que será nuestra constante en la mayor parte del viaje y ya recuperados estamos mucho más abiertos para disfrutar de Banani y descubrir los restos de los poblados Tellem.


Los Tellem eran los originarios pobladores de la falla antes de que llegaran los Dogón en el siglo XI. Eran un pueblo pigmeo pacífico que vivian de la caza y la recolección y construian sus casas en altura para protegerse de los enemigos y los animales salvajes que abundaban por entonces en la zona.
Los "pequeños hombres rojos" también eran conocidos como los "hombres pajaros" y los Dogón pensaban que podian volar. Se supone que para acceder a sus viviendas utilizaban lianas hechas con corteza de baobab y una resina con la que se pegaban a la roca para ascender lentamente por la falla.



Las aldeas se suceden ordenadas y perfectamente fundidas con el terreno, preservadas durante siglos de las inclemencias por la roca y tambien por el pueblo Dogón que utilizan esas antiguas moradas para depositar a sus muertos. Mágico y poderoso lugar de impresionante belleza. Imprescindible.


Los niños en esta "fertil" Mali nos rodean y nos acompañan siempre. Preciosos niños africanos responsables y trabajadores con sus grandes sonrisas y sus brillantes y profundos ojos. Niños que cuidan de sus hermanos y del ganado, con grandes carencias, sin lugar a dudas, pero con la gran suerte de poder vivir en un lugar tan increiblemente bello una vida sencilla y natural.




2 comentarios
Edu
15 nov 2009 | 03:44 PM
Fantasticas Fotos.. bellos recuerdos
charlitox
18 nov 2009 | 10:38 AMHermoso lugar, impresionante puerta y graciosos niños...
Muchas gracias!!
Besitox