La Coctelera

Mali : País Dogón - Treking Youga na - Youga Piri - Yougou Dougorou (II)

 

La bajada no es ni mucho menos más fácil que la subida. Con las piernas ya algo tocadas y yo juraría que algo más de 40 grados iniciamos el descenso a Yougou Dougorou. Lo tomamos con calma y disfrutamos del grandioso paisaje mientras eliminamos todas las toxinas del mundo a base de sudar.

 

 

Las ruinas Tellem en este caso, al estar a baja altura,  estan totalmente integradas en el pueblo Dogón y son utilizadas principalmente como monumentos funerarios.

 

 

 

La belleza del lugar es impresionante. La cortante de roca con las construcciones integradas y el pueblo abajo es flipante, nos refuerza en la idea de estar ante uno de los lugares más increibles del mundo. La sencilla arquitectura de barro no deja de asombrarnos por su simpleza y su armonia con el entorno.

 

 

 

 

El larguísimo paseo nos da la ocasión de disfrutar cada poco del musical saludo Dogón (parecido en el esquema al que se practica en Zanzibar y el muchos lugares del Africa) ya que Musa es una celebridad local y no hay adulto con el que se cruce que no le salude. Consiste en preguntar por cada miembro de la familia, el trabajo, la vida e invariablemente la respuesta será "Sewo" que significa bien, otra respuesta estaria mal vista. Al final todos terminamos diciendo sewo!

El saludo es algo así :

 "¿Qué tal está tu padre?"
-  Sewo.
- "¿Qué tal tu madre?
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu mujer ?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu otra mujer?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu hijo Mamadou?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu hija Aisha?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu rebaño de cabras?"
- "Sewo".
- "¿Qué tal tu vaca?"
- "Sewo".

Cuando uno termina de preguntar hace una especie de Aaaaa y entonces se cambian los papeles y el preguntado pasa a ser el preguntador. Mola!

 

 

 

 

La caminata es mucho más larga de lo esperado y al final terminamos rogando por que aparezca Mathuren con el coche, con cierta impaciencia cuado vemos que se acerca por el horizonte el remate de todos los dias, la tormenta. 

El sol se pone y el naranja inunda el cielo y los campos. Los colores explotan. Las mujeres acarrean leña, los hombres regresan al pueblo tras otro duro dia de trabajo en el campo. Es como volver a nuestros origenes. Quizás por eso el Pais Dogón se me queda enganchado en el corazón.

 

 

 

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